sábado, 8 de agosto de 2020

Tengo una voz, no voy a callar. Tengo palabras, las voy a usar



Hace muchísimo tiempo que no escribía. Como saben lo buena que soy para pensar , masticar y rumiar reflexiones, quizás la Pandemia era la oportunidad perfecta para aprovechar al máximo este blog.

Ha habido desde el principio, tanto que decir. Pero por ser tanto se me hacía imposible atacar el tema, tomar una arista. Pero hoy día estoy inspirada (por eso todo me está saliendo en rima jajaja)

La llegada del COVID terremoteó a la humanidad completa. Cual película de ficción, nos atacó un alien que nos debilita de a poco, quitándonos energía, irrumpiendo en nuestro día a día; para tantos robando esperanza, llevándose vidas.

Sin embargo otras cosas florecen, la naturaleza respira, volvemos a los afectos, valoramos la familia.

Y en medio de todo esto está mi Chile herido, que con el alma desgarrada después del estallido, se replantea las cosas, ahora la lucha se mueve de las brechas sociales, a la salud, a querer mantenernos con vida. Y así, sentimos retroceso, los políticos no acuerdan, el diálogo no predomina y todo esto se le suma, que por ser mujeres, tantas pierden la vida.

Se vuelven a alzar las voces, somos nosotras ahora gritando, vemos morir a nuestras hermanas, parece no haber forma de remediarlo. Pero el fuego que llevamos dentro es muy difícil de apagar. Lo nuestro es fuerza de espíritu, no de cuerpo, esa es nuestra bandera, el valor de nuestro aporte, nuestra pieza del puzzle que completa la humanidad.

Mujeres dadoras de vida, hemos sido las encargadas de criar, a todos aquellos que dicen que ser mujer es fragilidad. No se dan cuenta de nuestro fuego, que sin él ellos tampoco pueden brillar; que nuestras vidas son preciadas, no las deberían ni tocar.

Hay mujeres que perdieron. La justicia les falló. Y hoy quienes las mataron no parecen necesitar pedir perdón. La rabia empieza a llenar nuestras almas, no hay justicia, no tenemos libertad. Queremos poder andar solas, sin miedo a que nos puedan violar. 

Pero vuelvo a nuestro fuego, la venganza no es carta, sería volver atrás, porque de nada nos sirve odiar; y cual madre con sus hijos, sólo queremos educar. Educar en igualdad, es respeto, en libertad. Que nuestros cuerpos  son nuestros, que no se pueden aprovechar. Que “la culpa no era mía” porque nadie, absolutamente nadie merece ser pasado a llevar, nadie merece ser pisoteado, nadie merece ser violado.


No quiero ser más

sólo busco equidad 

Los mismos derechos 

que me traten como igual

Poder caminar sin miedo

Y sentirme en libertad

[extracto de mi “Canción Feminista”]


lunes, 27 de enero de 2020

By BYE Kobe

Aquí, con su mujer, después de recibir el Oscar por “Mejor Corto Animado” con “Dear Basketball”

Como saben quienes suelen leerme, me encanta hablar/escribir de la muerte.


Y no es que haya en mi algo morboso o "raro", sino que como lo he declarado mil veces antes, por la fe que tengo, para mí morir es sinónimo de volver a Dios. De volver al Primer Origen, del cual venimos, para hacernos uno con ese Creador. En el fondo, para mí morir es volver a Dios y con ello, ser más parte de él y de algún modo, SER Dios CON ÉL...


Por eso y porque la muerte es la única certeza de la vida es que nunca nunca le he encontrado sentido al miedo a morir. Menos si uno es creyente. Porque los creyentes se supone que creemos que Diosi es infinitamente misericordioso por ende, SIEMPRE  nos va a poder perdonar, lo que para mí es sinónimo de que todos nos vamos al Cielo (sorry Doctrina de la Iglesia, en eso no concuerdo contigo...)


Hoy el mundo lamenta la trágica muerte de Kobe Bryant. Una leyenda del basketball de EEUU, que es tal leyenda, que es reconocido mundialmente por un deporte que no es como el fútbol donde realmente, se practica MUNDIALMENTE. El basket es más gringo que otra cosa (no me vengan a sacar a los chinos o a Ginobili que si sé que se juega en el mundo pero no es tan popular como el fútbol digo yo...)

Kobe murió junto su hija de 13 años Gigi, junto a otras 7 personas en un accidente de helicóptero tan sólo a sus 41 años, dejando atrás a una viuda y dos hijas más. Un padre cariñoso, un hombre noble. Hasta ganó un Oscar por un documental creo, que produjo el 2018 creo... Me acuerdo de mi sorpresa al ver a este gigante basketbolista yendo a recibir la estatuilla en un contexto nada que ver con el suyo usual (“What? Qué hace Kobe Bryant ahí?” Pensé...). Y como olvidarse de la tremenda sonrisa de la foto de arriba...

Kobe fue un hombre fiel. Fiel con su familia, con su equipo...
Sus 20 años de carrera profesional los entregó a los Lakers de Los Ángeles. Fue un hombre de fe (recién con todo lo que ha salido de él descubrí que era católico como yo) y de esas personas que se nota no tienen delirios de grandeza. A pesar de su porte, su mirada y sonrisa eran de alguien sencillo.

De basket yo no sé mucho, por no decir nada, pero de reconocer la grandeza de la humanidad, creo que para eso Diosi si me regaló algo de herramientas extra.

Kobe Bryant, la ahora leyenda, es una prueba más de mi teoría de la vida y los misterios de las muertes "prematuras". Y es que su caso  no hace más que confirmame aquello que mi querido amigo, San Julio (Torrejón), el Benja y "Matus", y personas como Javier Suárez, o hasta mi tío Kanki me demostraron. La gente que muere "antes de tiempo" es sólo gente extraordinaria, capaz de completar el juego de la vida en menor tiempo. Para mí, son ellos los Santos de la Vida diaria. Aquellos que alcanzan el objetivo que se les dio para hacer en la Tierra, siendo ”extraordinariamente ordinaries” como diría el Padre José Kentenich...

Así que cuando digo By BYE Kobe (y no bye bye) es por que al decir BYE, (by saying bye), no quiero que ese "Chao" sea un adiós; un hasta nunca; si no un aDios, hasta siempre...

¡GRACIAS KOBE!
#BlessYourEternity
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Este es el corto que le mereció la preciada estatuilla dorada
Con ustedes, Dear basketbal...



jueves, 14 de noviembre de 2019

Chile está enfermo



Salud Mental en el Chile de HOY: Ser Bipolar en tiempos de crisis

Chile está herido. Pareciera que un tumor que hizo metástasis de manera silenciosa, hoy delata un destino fatal. El alma de nuestro país fue enfermándose de a poco. Exponiéndose a agentes patógenos que no se veían, al mensos desde la vereda de algunos de los afectados. 
Creíamos que estábamos muy sanos. Los más sanos de nuestro grupo. Nos creíamos inmunes a los problemas que enfrentaban a nuestro alrededor vecinos y hermanos de nuestra familia latinoamericana.
“Un Oasis” en medio del caos, proclamaría nuestra cabeza, ignorando los dolores de su cuerpo. No porque quisiera, sino porque no se daba cuenta de lo grave de sus síntomas. 

El 18 de Octubre tan sólo unos días después de esa orgullosa declaración, los síntomas se convirtieron en diagnóstico. Una enfermedad autoimmune estaba acabando con gran parte de nuestro sistema. Y si no la atacábamos con rapidez, nuestro cuerpo entero se vería amenazado.

Nuestra parte racional reaccionó rápidamente intentando contener los agentes patógenos, sin darse cue
nta que al contenerlos sólo contagiaban a las células buenas. El cuerpo empezó a sentir el dolor físico que provocó esa reacción y confundido, nuestro sistema inmune empezó a fallar más y más. Cada día que pasaba, la enfermedad se expandía más y más. 
Algunas partes del cuerpo dejaron de funcionar. La vista se nubló y de los dos ojos, el único que tenía visión al 100%, la perdió por completo. Quedamos con un sólo ojo miope, sólo capaz de ver lo que está cerca, omitiendo por ignorancia aquello lejano a su realidad. 

Pero nuestro lado racional se rehusaba a hacer caso a su propio dolor. No se daba cuenta que no había que atacar a los agentes patógenos, sino que buscar una forma de trabajar con ellos. Parecía no conocer aquel tratamiento capaz de transformarlos en algo positivo. Y se estaba haciendo tarde. Necesitábamos encontrar una forma de trabajar en conjunto. Se sabía que era posible. Que no estábamos desahuciados. Ya habíamos atacado remezones pasados que hablaban de la fuerza de nuestro espíritu. Ya nos habíamos unido en el pasado para sanar fracturas profundas. Gran parte del cuerpo se sabía capaz de salir de esta, pero no bastaba con una gran parte. El esfuerzo debía ser total.

Hoy estamos en ese punto de inflexión. La enfermedad es la crisis, la cabeza el presidente; la contención de los agentes patógenos, la fuerza pública y militar, el resto del cuerpo somos todos. Una parte cegada, otra que ve borroso, aunque los lentes los tiene en el velador. Chile está enfermo y sólo un esfuerzo colectivo que involucre a todas sus partes lo va a hacer salir invicto de esta enfermedad.

Quería escribir de mi experiencia con MI salud mental, desde mi ser bipolar en un momento en que la salud mental de quienes no tienen un desorden químico está en riesgo, pero lo que acabo de escribir dice mucho y creo que sería demasiado largo si toco ese tema aquí...

Queda pendiente para el próximo post. Por ahora, les recomiendo que usemos PAZ-oterapia, AMOR-terapia y EMPATerapia. Estoy convencida que eso nos va ayudar a sanar.

lunes, 8 de julio de 2019

The Secret Power of a “Thank You” - and the #ProyectoGratitud

Originally written on August 28, 2018
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Texto Original en español : 
https://agradeceresgratis.blogspot.com/2018/08/el-secreto-poder-de-la-gratitud-y-el.html

This translation was done after a Trip to Europe, where I gave many Gratitude Cards to a lot of people that didn’t speak Spanish

(First of all: thanks for wanting to read me!)

This is a special Gratitude Card that I left in the Safestay Passage de Gràcia Hostel in Barcelona. I googled ways to write thank you and just as everything happens with this project people who could write the ones I couldn’t appeared on my way and did it themselves (so there is Japanese writing and Arabic there that was written not by me )



So, Thank-You: Two syllables, 8 letters and an enormous super-power. 

Since the beginning of our lives we’ve been taught to say those words. Of the polite words group ;of the so called “magic words”.

But, how magic can words get to be? 

When we were kids, please and thank you where the ruling magic words, because when we used them, just like with magic, doors opened, locks were unlocked, and they gave us access to sweet things to eat, they helped us achieve childhood desires, they would open up the possibility to go to our friends’ house...they would, in the end, help us get something.

Nowadays, all grown up, those magic words, for most of us, come out spontaneously and are a reflection of politeness more than anything else. They have lost a little bit their magic cause we’ve worn it down. We got so used to using them as a way of keeping our class that we have let that magic, that we once saw as kids, just get away.

Again, when we were kids, the effect of the magic words was conditioned by our parents. They would teach us how and when to use them and how they worked; and it was them who decided how that magic would manifest itself (just as in the examples in the paragraph above). It was in our parents power, so to say, to make that magic work.

Today, at my 27 years old, with the please and the thank you, along with their friends excuse me and sorry, pretty well written into my vocabulary, I realized the magic behind a thank you, in particular, was way more powerful than than of those other words. And the thing is that when you say please or excuse me, you are trying to get something (a thing, space, consideration, etc) or a sorry that is a way of emendment, a THANK YOU is not conditioned by anything but one. It is true that you have to have something to be thankful for, and that is the only condition behind how being grateful works. But if you think about it, there are SO many things you can be thankful for, that really there’s nothing to condition being grateful. You can thank now, for example, for being able to see, being able to read this, just as few examples.

So, that’s how I realized what summing it up, is the Gratuity of Gratitude (in Spanish la GRATUIDAD de la Gratitud), meaning the free nature of gratitude; cause it doesn’t requiere nor asks for anything in return. And that freeness of gratitude is what makes it able for us to play with the magic of words and its effect on others.

This magical game, which is the exercise of gratitude, turns, if we handle it the right way, into an extremely easy to use, and incredibly powerful super power.

Because we all know how good it feels to hear a thank you when we feel like we’ve worked for something or when we’ve done something with love. We all know how it feels when, on the other side, we are not thanked when we should have been. You, reading this and me, we’ve both experienced what gratitude makes us feel: that warm fuzzy feeling we feel when we feel useful, when we feel like what we do matters. And with that feeling, comes something that it’s been biologically  proven to make us happier: a SMILE.

That’s when I realized, now more than a year ago, that both things came together. Being polite and a smile. A thank you, and a smile; an honest ‘I’m sorry’ in the middle of a crowd and a smile. All those little gestures, were little doses of happiness we could be missing out. And it was while realizing that, that I decided to establish what is today my @ProyectoGratitud.

And what is @ProyectoGratitud all about? It is simply about being more thankful but going a little bit further than just saying that thanks that often comes as a reflex and has lost its magic; to turn it into something tangible, into something concrete, into what I’ve defined as a “automatic smile maker”: my gratitude cards, that just as you see in the picture, are nothing more than hand written thank you’s to regular people.

My Project has not only made me more grateful, but has also made me much more aware of the people around me, and it is something so so soooo easy to do. And that's the point and that is why I encourage you to also pass the gratitude along this way.

Because as I said, my gratitude cards have made me look for things to be thankful for. And I’ve found so many things, so many people that maybe before I didn’t acknowledge, that now I’ve made part of this magical thing, and it’s been a gift, for both parts. 

Cause  it’s a win win. It is amazing to see people’s  reaction when you give one. And it’s such a different and special kind of happiness what you are left with after you give them away... it just makes it so easier to actually WANT to do this...

So this blog entry is the translation of the original one in Spanish, but comes after arriving from a Euro Trip where I couldn’t have felt more blessed. I often wonder why God is so good to me. Because if you know me, you would know that I go through a lot of things that I think are not that “normal”. I got a lot of anecdotes and stories that are storybook worthy (and will someday be in a book) and just as I feel I have “too much”, I feel this is a way of giving back just a little.

I now have  given more than 200 gratitude cards, in different languages, to different kind of people. From the bus driver who takes me to work, to the street musician who will lighten up my metro trip; to the lady that told me her life story just because I gave her the time, or the guard at the museum that helped me while keeping a friendly smile; to the hostal where I met and made many friends, or the restaurant where the food was reaaally good. The people or circumstances in which to be thankful are endless.

Now you know how it works, where this  idea came from , and so I invite you to be a part of it. You don’t have to buy cards like I do. It is enough to write on any piece of paper. A note, a post it, even the check or a napkin/serviette would work (there are actual examples of these kind of acts that have gone viral because of their effect on, for example, waiters, now that I recall). 

And the reason it works doesn't have to do with the quality of the paper used, or in how pretty the words may look; it has to do with the gesture being something unexpected. And making a thank you into something tangible as I said, is just unexpected enough.

I have to add, theres IS a reason for the size of the cards though. My idea, has always been that people who get a gratitude card, can keep them somewhere they can see it often, as a constant reminder of the importance of gratitude. So I know people who have kept it i their wallets, or on their phone case. Some Uber or Taxi drivers put them in front of them, so when the next person comes, they encounter the phrase "It's free to give thanks. Take gratitude and Pass it on" (which is on the back of every card I give). So thats one thing to consider though. Because honesty, as much as I would love for people to give cards out like I do,  it's more important for me to make people conscious of the benefits of being grateful just in general. Because I do believe that a world with more gratitude, is also a more empathetic one, a more full of love one, a generally BETTER one...

So here are some examples of my cards ☺️

I want to leave you with these two videos. The first is very short exactly about the importance if being grateful. And the second one is about talking to strangers and the benefit of it. Something this project has also shown me, and gifted me with. So here they go:



The TED Talk "Remember to say thank you"
https://www.ted.com/talks/laura_trice_remember_to_say_thank_you

And this one:

Why should we talk to strangers 


So thank you! Thank you for reading this till the end! And welcome to be a part of this Gratitude Project (Proyecto Gratitud)
And never forget : “Gratitude is the best attitude” 😉

miércoles, 12 de junio de 2019

Soy Bipolar: Mi Testimonio


Hace un tiempo me encontré con una publicación de la PUC en Facebook donde, con el fin de tocar el tema de la necesidad de una Ley de Salid Mental, varias personas con distintos trastornos contaban brevemente su experiencia.
Había gente con desde depresión, esquizofrenia y trastorno de personalidad limítrofe a gente con déficit atencional.
Leí los testimonios y quise, ese 3 de mayo, igual que ellos, dar el mío (eso sí no logré hacerlo corto jaja) y lo publiqué en mi estado de Facebook.
No sé si me esperaba la respuesta que tuvo, pero fue extremadamente positiva y fue muy lindo, por eso hoy lo quiero dejar aquí. 
La repercusión que tuvo en Facebook haría que unos días después escribiera lo siguiente:

“Generalmente cuando escribo mis reflexiones, escribo en mi blog, pienso en un título llamativo, busco una foto bonita y hago todo lo posible porque la mayor cantidad de gente las lea.

Hoy no escribí en mi blog. No planteé ni articulé con lindas palabras una idea buscando hacer pensar, interpelar y a veces ojalá hasta cambiar opiniones. Hoy vi, testimonios y me dieron ganas de dar el mío. Es... ¿cómo se dice... Sobrecogedor (overwhelming)? cómo han respondido a mi historia. Me han mantenido todo el día con una tremenda sonrisa. Así que


GRACIAS GRACIAS GRACIAS TOTALES,



Porque TODO lo que soy, TODO, es por la gente que me ha querido”




Bueno, y eso fue por la respuesta al siguiente texto, así que si más preámbulos copio mi testimonio:



Siéntete libre de COMPARTIR mi historia 😉



“SOY BIPOLAR”

Germanita Campos, 27
Diseñadora de Vestuario y Textiles
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Crecí como una niña normal. En un entorno bastante privilegiado; la tercera de 8 hijos, de familia achoclonada, disfruté -por 26 años- a mis 4 abuelos (así de afortunada). Cercana a mis primos y tíos, o sea, rodeada de mucho amor del bueno. 
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En el colegio siempre fui socialmente “piola”. Cerca de los “populares” por mis amigas, me destaqué por ser de las mateas de la generación. 
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Al salir del colegio, post-terremoto, tuve una crisis psicótica de la que no me gusta acordarme (ni siquiera tengo claro cuantos días duró) que desencadenó el inicio de este “algo” raro en mi. Me quedé sin entrar a la Universidad, perdí mi beca 100% (la única razón por la que una futura estudiante de diseño había ido a preU de las 4 cosas y tomado las 4 pruebas).
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No entendía por qué me estaba pasando eso. Sentía que no me lo merecía. Siempre me porté bien. No mentía. Jamás salí a carretear antes de los 18 (o sea a bailar) porque no me dejaban y yo hacía caso (y cumplí 18 en diciembre). “Había hecho todo bien” y recibía este “castigo divino” que  no calzaba con mi plan de vida, que me terremoteó por completo el alma. Me acuerdo de no haber estado enojada con Dios pero de llorar cada vez que rezaba porque no entendía el por qué de todo esto. No entendía qué sentido tenía todo. Encontraba injusto que mis amigas hayan entrado a la U, tuvieran amigos nuevos y yo estuviera estancada ahí, frenada de mis planes.
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Debo decir que algo que gatilló ese estar más deprimida aún, fue un desatino de la psiquiatra que me atendió en la urgencia. La primera que me vio. Ella me dijo que con lo que tenía, no iba a poder vivir nunca lejos de mis papás (yo iba a entrar a la Universidad en Santiago y mis papás viven en Viña) y que el viaje a Schoenstatt, Alemania, que había planeado en cuarto medio, por el que había trabajado todo el verano, tampoco lo iba a poder realizar por el mismo motivo. Eso sí que me destrozó, pero así de verdad destrozó mi alma de dieciochera. Fue como que yo hubiera armado una maleta con todos mis ideales y sueños y de un momento a otro me la hubieran arrebatado y esparcido todo mi equipaje por el suelo. Y yo no sabía cómo volver a armarla. 
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Pasaron meses, y me derivaron a un psiquiatra infantojuvenil. El doctor Stuardo. Nunca me voy a olvidar de él porque fue quien me dijo “Tú vas a poder hacer todo lo que quieras. Vas a poder ir a la Universidad en Santiago y vas a poder hacer tu viaje”. Y así fue. 
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El segundo semestre de ese año (2010) entre a la U, y el 26 de diciembre partí a Schoenstatt por 2 meses. Conocí Luxemburgo, Italia y Paris (digo Paris porque fue lo único que conocí de Francia), - algo que yo había ASUMIDO que jamás haría antes de estar casada porque para mi era imposible tener la plata para hacerlo y con 8 hijos, como familia no íbamos a ir...- 
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Desde ahí todo empezó a ir cuesta arriba. 
Mi paso por la U estuvo lejos, lejísimos de ser como yo lo hubiera imaginado o planeado en el colegio. Yo era de esas personas que jamás me iba a echar un ramo porque siempre fui matea, tenía habilidades artísticas y por los primeros dos años de carrera,  a pesar de mis altibajos emocionales, seguía manteniendo el standard del colegio, o sea, me seguía sacando notas sobre 6,5 (not that matters pero la verdad es que a mi siempre me definió - no muy sanamente- mi rendimiento, entonces yo estaba (mal) acostumbrada a que me fuera bien).
Pero en tercer año todo tambaleó. Sin saber qué era exactamente lo que me pasaba, ya medicada y todo, mis altibajos emocionales se pronunciaron. Pasaba por periodos depresivos que significaban bloqueos creativos, cosa que significaba en otras palabras que no podía rendir en la U porque simplemente “no se me ocurría qué hacer“. Lo pasé mal. Casi me echo Taller, como que perdí el respeto de mis compañeras (pasaron de pedirme consejos a no aceptarme en sus grupos), y además “descubrimos” mi diagnóstico : TRASTORNO BIPOLAR.
Ahí todo se volvió a desmoronar. No quería ser esa caricatura de la que hasta yo me había burlado. Tuve una crisis de identidad heavy: “¿Cómo era la ‘verdadera’ Germanita? Era la un poco más extrovertida, capaz de generar conversación fácil; o era la versión más piola y tímida. Me acuerdo que le conté llorando a mis amigas. Fue súper duro, y todo por el prejuicio y la ignorancia. Porque yo “no quería ser ESO”, no quería esta carga de ser “anormal”.
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Me costó tiempo, oración y lágrimas el procesar todo y entender qué y por qué esto me pasaba a mi. 
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Decidí como cruzada personal entonces, por que me molestaba profundamente la idea de ese prejuicio en el que yo había caído cuando una vez escuché el rumor de que un profesor era bipolar, y me acordaba cómo, en mi concepción mental, eso equivalía casi a estar loco; Pensaba como en el colegio no entendía por qué mis compañeras de electivo (artíshtico of course) iban al psicólogo, psiquiatra y no les daba vergüenza decirlo. Pensaba que tenían algo mal. 
Hoy recuerdo esos pensamientos con dolor. Y ese mismo dolor de ese prejuicio me impulsó a decidir ser súper abierta con este tema. Decidí que quería que TODOS sepan que SOY BIPOLAR, que se enteren y ojalá se sorprendan porque ‘¿tú?, pero si te ves tan normal’ (frase de miegda) para que el tema deje de ser tema.


Por eso comparto mi historia, por eso escribo en mi blog, por eso lo cuento a cualquiera que mantenga una conversación de más de 5 minutos conmigo ( hasta en la micro); porque nos hace mucha falta dejar de lado esa ignorancia. Lo necesitamos y una ley de salud mental nos obliga finalmente a informarnos. 

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Esto no es algo de alharacos, ni de millennials que no sabemos cargar con la vida como lo hacían antes. La salud mental es algo serio en serio. El cerebro es el órgano más importante del cuerpo. Los trastornos mentales se originan por desequilibrios ahí. Si nuestra mente no está sana, ¿de qué sirve que el resto del cuerpo lo esté?


#LeyDeSaludMental



¡Se agradece compartir!


domingo, 30 de septiembre de 2018

Pro-se-li-ti-¿qué?: El Proselitismo Cristiano y los "Dueños de la Verdad"

Así me imagino a Jesús, abrazándolos a todos..


Si me preguntan a mi, #CRISTOESUNCRACK, para mi el más crack. Y es que hemos conversado tanto tanto con mi tío filósofo, su amigo profesor de ética y su señora escritora; su otro amigo director de Letras de la UC, mi prima socióloga, mi primo cientista político, mis otros primos científico-físicos, todos ellos con quienes convivo todas las semanas en la casa en la que vivo en Santiago (sí, es muy entretenido) acerca de lo universal del mensaje de Cristo (además de que es lo que he creído siempre) , que siento que mi visión está súper bien fundamentada.

Porque la verdad es que si nos vamos a la base del mensaje que Cristo nos vino a traer hace ya dos mil años, el “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”, y si al mismo tiempo tomamos a la figura de Dios como sinónimo de AMOR, el mensaje de Jesús se transforma en algo capaz de calar el alma de hasta el más profundo ateo. Porque creo que es inherente a nuestra humanidad el amar. Y creo también, que nadie pone en duda, en ningún credo, que el amor es finalmente la base de la felicidad y así, el motor de una vida plenamente plena, valga la redundancia.

Ahora, ¿Cuántas veces intentando "cumplir" ese mandamiento nos hemos alejado más que acercado al prójimo? Suena raro que intentar cumplir con efervescencia ese mensaje de amor del que hablaba Cristo, pueda al mismo tiempo contradecir Su voluntad. Y es que nuestra frágil humanidad así lo ha permitido. Y ¿Cómo? Simple, a través de un muy dañino proseletismo. Y ¿qué es el proselitismo se preguntarán algunos? Además de ser una palabra “fancy” que aprendí al convivir con todo ese montón de humanistas que tanto me han enseñado (los primos, tíos y amigos que mencioné arriba), es la que define aquella dolorosa postura que tantos cristianos han tomado a lo largo de la historia. Esa que separa más que unir; que condena y juzga, más que contener y aceptar. Ese cristianismo que se cierra a la opción de que “lejos de Cristo” (ejemplo: ateos o personas de otras religiones) no existe la verdadera felicidad. Y es que me parece tan mal entendido el mensaje del redentor cuando se lee así...

Porque si la misma Iglesia Católica ha reconocido el valor de las otras religiones (no sé si fue el último concilio o cómo, pero la Iglesia dejó de “condenar” a las otras religiones hace ya muchísimos años) es por algo. Porque entiende que ese mensaje Universal de Amor que vino Cristo a traernos, se manifiesta de diferentes maneras. La   Iglesia cree en la validez de otros credos y los respeta. Lo único que podría causar “problema” con esos otros credos, es la idea de nuestra Iglesia, de que, independiente de tu credo, de dónde vengamos o qué hayamos hecho en nuestra vida, la Salvación, esa de mano de un Dios Padre eternamente misericordioso, capaz de perdonar por infinito, viene SIEMPRE de la mano de Cristo.
Porque todo quien “Ame al AMOR por sobre todas las cosas a LOS DEMÁS como a UNO MISMO” va a haber experimentado el Amor de Dios, aunque “no crea en Él”. Y según yo, según mi tío filósofo , no hay filosofía que se adapte mejor a la naturaleza humana y que la eleve más que ese mensaje de Cristo. Ese que consciente de la predilección de una figura Creadora que nos ha puesto en el centro de su Creación,  nos quiere también LIBRES y diferentes.

Por eso duele cuando vemos ese proselitismo hacernos daño. Cuando vemos que aleja más que acercar. Cuando no somos capaces de entender que el mensaje de Amor de Cristo no tiene que ser un grito al cielo; no tiene que estar tatuado en nuestra frente, no tiene que ver con manifestaciones o marchas por la vida (no digo que esto esté mal o no sirva, sino que debe estar acompañado de una actitud cristiana de alma, de espíritu y no sólo de apariencia). Porque el profundo Amor de Cristo tiene TODO que ver, por el contrario con su silenciosa manifestación en una vida que busca la santidad. Y que no necesita “hablar de Cristo” porque necesita SER CRISTO. Jesús no era auto referente, el enseñaba con parábolas, con metáforas de la vida cotidiana. Enseñaba que “los últimos serán los primeros” predicando acerca de la humildad; acerca de que no valía el mostrarse sabio e inundado de conocimientos de “la Palabra” si no se vivía.

Hoy, en un mundo en que la religión muchas veces ha perdido atractivo, los creyentes estamos llamados a poner a Cristo en el centro muchas veces sin siquiera mencionarlo. Porque somos conscientes de que no todos piensan como nosotros, pero de que hay valor en cada ser humano y no queremos monopolizar nuestro más grande tesoro: ese mensaje de amor eterno.
Por eso, a ratos pareciera que nos olvidamos de Dios, que “queremos sacarlo de la discusión”, que ¿Cómo es posible que nos olvidemos de Dios y de su creación y que nos alejemos de su voluntad en temas estatales o de sociedades? Y es que a veces hay que “sacarlo de la discusión” para conversar. No porque no sea importante, si no precisamente porque es donde más lo es. Y es en esos momentos en los cuales debemos pedir con mayor fuerza al Espíritu Santo que nos ayude, por ejemplo, a hacer entender a una abortista, el valor de una vida que para ella, por ejemplo si es atea, no existe. ¿Cómo la convenzo de que esas células son una creatura de Dios si para ella NO EXISTE DIOS? Y abandonar la “discusión” está lejos de lo que Cristo nos pide.
Lo mismo pasa con el trabajo social. Muchas veces creemos que para ser buenos cristianos, tenemos que estar rezando todo el tiempo y hablando de Dios. Sin embargo, no podemos ignorar que de la mismo forma que con esa hipotética abortista, muchas veces la falta de fe genera rechazo en personas que tienen una profunda y valiosa vocación de servicio pero a quienes la figura de Dios no hace resonancia. ¿Es acaso la solución entonces, dejar de contar con esas vocaciones de servicio? Acaso Cristo no puso de ejemplo al buen samaritano, un hombre que “no debía” tratar con judíos. En ninguno de los casos Cristo propuso imponer su fe por sobre la del resto. El sólo propone AMAR.

En un principio, esta entrada iba a llamarse “la Importancia de sentirse tonto”, porque quería con ella contarles cuánto he aprendido de vivir donde vivo en Santiago. De compartir con mis tíos y sus amigos, y de lo que ser parte de sus elevadas conversaciones Cristiano-humanistas  me ha hecho crecer. Pero la palomita buena onda, quiso que pusiera énfasis en esto que tanto nos duele y de que con ellos más aprendí: el proselitismo que por definición es “ Empeño o afán con que una persona o una institución tratan de convencer y ganar seguidores o partidarios para una causa o una doctrina”; y que tanto daño nos hace a veces como cristianos. El proselitismo nunca es bueno porque no nace de buscar un consentimiento y concientización profundos de un ideal, sino de una búsqueda de seguidores para “ganar fuerza” más que profundidad.

Mi llamado es a abrir el corazón, a dejar el proselitismo de lado para abrirnos al diálogo; a entender que nunca se deja a Dios de lado por qué eso, sí creemos en Él, es imposible de hacer. Porque Él está siempre y en todo aunque “no recemos tanto”...

sábado, 29 de septiembre de 2018

One long day...

I just, just decided, literally two days ago, that my future best selling book; the one a lot of people have asked me to write. The one I decided to call “Relatos de Viaje: Un recorrido a lo largo del viaje de la vida” as in “Travel Tales: A trip through the Life’s Journey”.

En mi libro entonces, relataría todos aquellos encuentros casuales y no casuales; todos”  esos viajes de micro compartidos con extraños que vieron en mi alguien en quien depositar una confianza traducida en intercambiar historias de vida. Como me pasó con el “One Hit  Wonder” del que les conté alguna vez aquí; con el señor cuyo hermano pasó de ser un humilde mecánico a trabajar en LAN como técnico en aviación civil... de la señora Teresa, que después de una profunda conversación acerca de la realidad actual de Chile (en una librería), quiso darme su teléfono para que la llamase y nos juntáramos a conversar acerca de su experiencia como feminista original, de aquellas de veinteañeras en los 70’...
La travesía de mi vida me ha cruzado con esta gente no sólo en viajes literales, sino también en el recorrido que mi alma ha hecho...The path God has gifted me with. The people I have met, the friends I get to call my dearie closest friends; everything all of these friends, specially the ones who think radically different than me have taught me in my 26 years of life; All my cousins, second cousins, second seconds cousins cousins’. Those “relatives” I have found on the biggest crush I have ever had, this like, fifth grade cousin that I thought, by that time was perfect for me (the one who my grandma silently introduce me as: he’s your cousin, but like “es LEJANO así que NO IMPORTA” and I was like -before I met him- WTF Mimi?, but then met him and thought “1313”)...Karin Lagos, this girl who buys earrings at work and I’m SURE she’s a relative because she has all the “Lagos” features (I call her “prima” every time she comes to the workshop and I’m the one to open the door)...

All these people that I have always loved to discover things about because I’m curious... Me cuesta mucho a mi, a menos que esté un poco “on the ball” anímicamente, sociabilizar en ambientes como de “carrete”; pero extrañamente, todo lo que me cuesta acercarme a un desconocido en una fiesta, se compensa con lo que no me cuesta conversar con micreros, personal de aseo, taxistas, mujeres con ganas de desahogarse en la micro, etc. Y es que al menos eso, yo lo agradezco como Don consciente recibido directamente de mi palomita favorita, la máxima para mi de los tres de la Trinidad; el ALMA de mi ALMA: el Espíritu Santo.

Y lo AGRADEZCO TANTO TANTO. Honestamente, muchas veces siento que peco de soberbia  porque todos estos regalos del alma me hacen sentir cada vez más cerca de la Santidad a la que todos estamos llamados a alcanzar: TODOS. Esa que consiste en vivir EN el Amor, PARA el Amor, CON el Amor y POR el Amor, o sea, vivir EN PLENITUD, independientemente de tu credo. No tengo duda de que reconocer el valor de mis experiencias como escalones al Cielo no me hace necesariamente soberbia porque sí me acercan a Dios, pero la soberbia llega cuando me empiezo a sentir “demasiado bacán”; cuando me dan ansias por ver cuanta gente ha visto mi última entrada del blog, cuando siento una especie de adictiva satisfacción al leer los comentarios que escriben bajo mis pukblicaciones : “que lindo escribes” , “deberías escribir un libro”, “Que bien lo haces. Escribes de una forma que hace que sea muy fácil leerte, muy relatable-mente”, “Gracias por escribir esto”, “3 personas han compartido tu publicación”...
Todas estas formas que me dan alegría, siento a veces que son como de doble filo, porque me hacen sentir tan pero tan bien, que siento que empiezo a proyectar una imagen irreal de mi persona. Estoy acostumbrada a escuchar que “soy demasiado tierna”, “demasiado buena”, “demasiado seca pintando caritas o haciendo regalos a mano...” y me encanta proyectar esa imagen, pero muchas muchas veces, siento que esa imagen es superflua; que oculte mis más grandes defectos como mi a veces falta de empatía o egoísmo, mi orgullo y tozudez, mis pésimos hábitos de orden y limipieza... Como que no sí la gente se imaginará que ese “orden y claridad mental con los que escribo” no se traduce siempre en mi vida practico-física, y eso no me gusta. Because I’m flawed. Super flawed. Not only I have a diagnose, which is the least part, but my irresponsibilities have caused me more than one loss, have put me in danger more than enough times and have made my family, my friends and even the guy I liked, either be pissed AF with me, or it has just driven them away... And it is super super hard when you feel miss understood. And with this... [forgot how to say ánimo] so, desorden anímico  I realized how impossible it is for people to be really sympathetic with you when in their minds, what happens in yours makes no sense. Example: cuando Germanita está acelerada, habla mucho. Se desubica mucho, interrumpe al hablar, y francamente, marea a quienes la rodean. Para la gente “normal” habla DEMASIADO. La suelen mandar a callar y dicen cosas como “llevas 2 horas hablando, por favor cierra la boca”...con esa sutileza a veces. 
Germanita hace un esfuerzo por dejar de hablar. Se da cuenta que está incomodando al resto y se propone mantener el silencio. Se cree capaz. Antiguamente (pre crisi post-terremoto) ella se creía capaz de pasar un día entero sin hablar, porque era “calladita” y no le costaba. Quién hubiera pensado que la misma niña de 15 años que sorprendió al Padre Miguel Kast por ser una “Campos Lagos callada” es hoy, la más parlanchina del montón. Logra no decir nada por un promedio de 3 minutos cuando salta al frente de su memoria algo que cree necesitar decir. Cree eso porque cree que quien la escucha estará interesado/a, que esta vez no va a ser molesto porque es un tema que le interesa a ese otro... Ella piensa que esta vez no será incómodo. El otro interlocutor, llámese mamá, abuela, hermanos, le insisten que guarde silencio. Ella lo intenta otra vez y dura dos minutos. La “retan de nuevo”...se muerde literalmente la lengua para luchar contra su imposibilidad de mantener silencio. Los ojos se le empiezan a aguar porque la invade la impotencia de no ser capaz de controlarse. Trata de explicarlo. Trata de decirle al resto : estoy súper habladora, sorry. Te he hablado caleta, sorry. Estoy acelerada así que hablo mucho, ignórenme que lo único que necesito es decir las cosas...basta que hagan como que me escuchan.

A lo que responden cosas del tipo: 

¿Cómo no vas a poder controlarte, si eres adulta...?”

“Creo que descansas en tu trastorno para no intentar forjar tu fuerza de voluntad...la voluntad está en ti, tienes que ser capaz de creer que puedes y vas a poder”

“¡YA CÁLLATE, POR FAVOR 🙏🏼 CÁ.LLÁ.TÉ, CÁLLATE !...¿te tomaste un seroquel SOS?”

Germanita escucha y su alma se quiebra un poco. Rome en lágrimas y se escuda en un filo “filo, nunca lo vas a entender, o sí, soy penca porque no me controlo...filo, mejor hablemos de otra cosas, y porfa (Mamá... ) no me pidas que no llore. Déjame inundar mis girasoles en paz*...