viernes, 26 de junio de 2015

San July, te lo mereces


Ayer se fue al cielo un amigo muy querido. Aunque no éramos así, súper cercanos, era un buen amigo. Era una gran gran persona. Y realmente me siento honrada de haber podido conocerlo.
Julio fue un santo joven, y no creo estar exagerando, de verdad pienso que sí. Con una inmensa alegría y una característica risa contagiosa de carcajadas estrafalarias no pasaba desapercibido. Bueno como pocos, de corazón noble vivió según el modelo de Cristo, vivió por y para Él y sus 26 años fueron un reflejo de aquello.

Es difícil entender a veces por qué Dios se lleva a la gente así. Por qué, si son un aporte tan inmensamente bueno en este mundo se los tiene que llevar. Pero la verdad es que todos estamos de paso. Todos vamos a llegar a nuestro fin aquí en la Tierra y el tiempo que dispongamos aquí, es el tiempo que tenemos para ser esa pieza del puzzle, irremplazable, para lo que hemos sido creados. Estamos aquí para cumplir, cada uno, una misión que es personal, única e intransferible, y Julio, ¡pucha que lo hizo bien! . Nos dejó cómo legado su eterna alegría, su fuerza para enfrentar la vida y sus obstáculos con la mejor cara, confiado en Dios y sin dudar de sus planes.

Ya por su forma de enfrentar la enfermedad nos dio un ejemplo inmenso y como si eso no fuera suficiente, nos demostró, junto con la Susi el verdadero poder del amor, cómo éste es más grande que cualquier dificultad y cómo se puede vivir en el amor, por el amor y para el amor, hasta el fin de nuestros días.



Julio querido, con tan sólo 26 años nos enseñaste lo que muchos tardan en enseñar en una vida longeva y completa. Aunque nos duela aquí abajo, nadie podría decir que por corta que fuera tu vida, no fue una vida completa. Marcaste a tantos y al parecer así Dios quería que tu vida completa, durara 26 años. Jamás te olvidaré y por siempre hablaré de ti como “un amigo santo” que conocí (y en realidad descubrí), cuando juntos quisimos entregar “la vida en Cristo por el Alma de Chile”.


Ojalá algún día no seamos sólo los que te conocimos en persona quienes veamos en ti ese gran ejemplo de santidad. ¡Sos un grande July!

PD: ¡Te juro que voy a empezar a rezarte para la beatificación!

No hay comentarios:

Publicar un comentario